← Todos los artículos
Nutrición

Uso de la maralfalfa en la producción ovina

Qué se sabe del pasto maralfalfa, qué rendimientos dio en Guanajuato frente a lo que prometen sus distribuidores y cómo se aprovecha con ovinos.

Uso de la maralfalfa en la producción ovina

Los sistemas de producción ovina están en casi todo el territorio nacional. Hoy enfrentan un problema serio de supervivencia por el alto costo de los insumos, sobre todo en estabulación total. Para buscar la máxima rentabilidad hay que considerar el pastoreo, o al menos producir forraje para henificar, ensilar o cortar en fresco.

Los forrajes son la fuente más económica de nutrientes para los rumiantes, pero su disponibilidad es estacional: abundancia en lluvias, escasez en sequía, lo que lleva muchas veces al sobrepastoreo, a la pérdida de peso, a costos más altos y a menor rentabilidad. Y muchos ovinocultores no tienen extensión suficiente para pastoreo. Por eso, para crecer el inventario o mejorar costos de alimentación hace falta obtener más y mejor forraje con la misma tierra y agua.

Una alternativa es el cultivo del pasto maralfalfa, al que se atribuyen cualidades excepcionales que conviene evaluar con detalle antes de establecer praderas.

Origen

Su nombre científico es Pennisetum violaceum. Es un pasto mejorado, perenne, de origen colombiano, híbrido del pasto elefante (Pennisetum purpureum), obtenido mediante cruzamientos entre distintas variedades. Se atribuye su creación al padre José Bernal Restrepo, colombiano.

Lo que dicen sus distribuidores y lo que se midió

Los distribuidores en México aseguran:

  • Rendimiento de forraje verde de 200 a 400 ton/ha/año.
  • Proteína cruda promedio de 20 % entre el día 40 y el 110 después del corte (Correa et al., 2004).

En la Granja Rilo, en Pénjamo, Guanajuato, se analizó el pasto cerca del día 135 después del corte y su proteína fue de 7 %, muy por debajo de lo ofrecido. La producción fue de 30 ton/ha en el primer corte (abril de 2010) y de 100 ton/ha en el segundo (agosto de 2010); después, por el frío, la planta no creció lo suficiente para otro corte. En total, 130 ton/ha en el primer año, por lo que se considera factible que en los próximos años se superen 200 ton/ha. La planta alcanzó unos 2.5 m de altura.

Cultivo de maralfalfa de unos 2.5 m de altura

La diferencia en proteína pudo deberse en parte a la fertilización y al riego: en ese predio la maralfalfa no se fertilizó después del corte. Es posible también que tenga más proteína a menor edad, pero entonces no se lograría la producción por hectárea que se espera.

Sus comercializadores aseguran que se adapta del nivel del mar a los 3,000 msnm, en suelos de fertilidad media a alta, con buena materia orgánica y drenaje. Sin embargo, su desarrollo y rendimiento disminuyen por encima de los 2,000 msnm, aunque siguen siendo algo mayores que los de otros pastos de corte en esos lugares.

Los productores lo han sembrado en todo México (Veracruz, Zacatecas, Jalisco, Michoacán, Guanajuato, Nayarit y otros) con gran aceptación. Pero no hay datos científicos por zona sobre su uso ideal en ovinocultura; todo queda en recomendaciones de los propios productores.

Cómo se usa en ovinos

Pastoreo. De preferencia con el pasto de 50 a 80 cm de altura, máximo 1 m. Las ovejas cortan hojas y caña. Se dejan en cada porción el tiempo suficiente para que quede un tallo de 10 a 15 cm para el rebrote. Al sacar a los animales se recomienda fertilizar y regar.

Corte y picado en verde. Picar hasta que la partícula mida media pulgada. Se sirve en comederos suficientes en los corrales, generalmente a libre acceso en etapas como ovejas gestantes. Algunas personas dicen que lastima la boca de los animales; no es cierto cuando se pica en partículas pequeñas.

Maralfalfa picada en verde

Maralfalfa picada en verde, con partículas de media pulgada

Ensilado. Se hace cuando la planta en pie tiene 28 % de materia seca (72 % de humedad). También se pica a media pulgada y las técnicas son las del ensilado de maíz: apisonado perfecto y ausencia total de oxígeno al tapar con plástico. Se usa sobre todo como parte de una dieta integral húmeda, a la que se agregan granos y otros ingredientes para cubrir los requerimientos de cada etapa. También puede ofrecerse a libre acceso a ovejas lactantes, junto con un concentrado como suplemento lechero.

Heno. No se tiene referencia de que se esté realizando.

Cosechando pasto maralfalfa con ensiladora

Campo de maralfalfa en cosecha

Conclusiones

  • La información obtenida indica variaciones muy importantes en su contenido nutricional.
  • Las ovejas sí consumen el forraje en sus distintas presentaciones: pastoreo, picado fresco y ensilado.
  • El rendimiento por hectárea supera las 200 ton/ha/año.
  • En época de frío su crecimiento es muy lento, y con heladas se quema la planta, aunque no muere.
  • La cosecha se dificulta con ensiladoras pequeñas.
  • Hay que encontrar el momento ideal de corte para lograr la máxima concentración de nutrientes y el contenido de agua adecuado.

Su cultivo en México se ha logrado incluso con un manejo deficiente, como la falta de fertilización, lo que muestra su adaptación y nobleza. Tiene un gran potencial para reducir costos de producción y usar de forma más racional las tierras destinadas a forraje, y puede sustituir en buena proporción al maíz, que es más importante para el consumo humano (Correa et al., 2004). La investigación continúa para aportar más información sobre su cultivo y aprovechamiento óptimo.

Bibliografía

  • Correa, C.H.J., Arroyave, H., Henao, Y., López, A. y Cerón, J.M. (2004). Pasto Maralfalfa: mitos y realidades. IV Seminario Internacional Competitividad en Carne y Leche. Cooperativa COLANTA, Medellín, Colombia.

Estos números salen de registros por etapa.

El software Cordero Supremo los calcula por ti: costo por kilo, índice de procreo y parámetros de cada etapa del rebaño.

Solicita una demo →

Sigue leyendo

Siguiente: La ovinocultura ayer, hoy y mañana →

Quiero mi demoWhatsApp